sábado, diciembre 25, 2010

Crónica de un 24 de diciembre


Alrededor de las 7 de la noche nos fuimos a Mazapa, Peluche, Rosi y yo nos fuimos en la batea de la camioneta, acomodamos tapetes, echamos cobijas y nos disfrazamos de muñecos de nieve con bufandas, guantes, chamarras y gorros. Por fortuna el frío no nos pego mucho y llegamos relativamente pronto. No alcanzamos ya misa así que nos la perdimos.

Comenzamos a llevar los guisados que mi mamá preparó a la casa de mi abuelita Beatriz, ya extraña verla y me dio mucho sentimiento cuando la salude. La noche me la hicieron los niños, me hicieron olvidarme de las cosas tristes. En la semana fuimos a comprar un chingo de cohetes, así que antes de las arrulladas y de la cena, les repartí algunos y comenzamos a prenderlos. Subí a saludar a los Aguilar y aproveche para ver si había piñatas en la tienda y comprarles unas a los niños, me llevé un pequeño burrito que me costo $50 y que llené con otros $50 de dulces, fue muy divertido ver a Jetzahel, Ilse, Ubaldo, David y Luis Ángel pegándole a la piñata.

Después los grandes organizaron la arrullada. Me tocó pedir posada, jajaja. Después se les cantó a los tres Niños Dioses que se arrullan con mi abuelita y recibimos la colación (se me olvido traermela, quiero dulces).

Luego llegó la hora de la cena, mi tío Gabino estaba emocionado, probaríamos sus camarones a la diabla, su caldo de pescado con camárones y creo que todo era camárones, mmm, extrañe la carne.

De alguna manera sabía que estas fechas no serían de lo mejor, tal vez por la crisis financiera en la que ha estado sumida la familia todo este año, la partida de mi abue José, la inevitable decaída en la salud de mi abue Beatriz, la ausencia de decoración y el clásico árbol de navidad en casa fueron las señales para estar más que tristes, aún así, trate de recibir la fecha lo mejor posible, pero...

Mi papá está tan deprimido que no puede controlar su alcoholismo, mi hermano es un desastre, mi hermana se encierra en su mundo y pocas veces sale o te deja entrar, mi mamá a pesar de todo la veo fuerte y tranquila; el corazón ahora duele ya no hay por qué ilusionarse; en el trabajo ahora no nos dieron días extras, así que no podré contar con tiempo para estar en mi pueblo y con los mios, y a pesar de todo esto tengo en fe en que las cosas se arreglaran.

2 comentarios:

Helga Sanz dijo...

no se que escribirte, porque no hay palabras que puedan hacer cambiar las cosas respecto a tu papà, y hermana... etc..

Solo quiero que sepas que no estas sola... te mando un abrazote

Giselle dijo...

Y de los pequeños detalles que fueron de felicidad, de ahi nos agarramos para seguir adelante
De problemas de familiares, es cuestion (si hay manera) canalizarlos con algun especialista (existen baratisismos en dispensarios medicos o en las iglesias) y de esa forma ayudarles
Pero lo principal es no cargar con sus problemas (aunque se oiga feo y egoista) para que tu no caigas luego
Mi animo y buenos deseos para que esto se soluciones lo tendras de mi siempre
Recibe un gran abrazo y muchas bendiciones
Besos